Le robé eso sí de forma muy delicada, estos contenidos a LUIS LÓPEZ creador de IMPERDIBLES, en ALHAMBRA.
Realmente es bonito encontrar en los silencios personales, afectos cariño y respeto.
... Gracias... Luis


No esperaba la triste noticia del fallecimiento del periodista deportivo Juan Manuel Gozalo. Ni siquiera sabía que padecía una enfermedad irreversible. Gozalo, paisano y concejal del municipio cántabro de Camargo, dirigió, hasta su jubilación anticipada, los informativos deportivos de Radio Nacional, caracterizándose por sus buenas formas, tan poco usuales en ese ámbito de los servicios informativos del deporte, y el entusiasmo vocacional de estar haciendo un trabajo qué, se notaba, le apasionaba. Coincidí, hace algunos años, con Juan Manuel en una Gala Provincial del Deporte en Soria. Uno de los deportistas galardonados era amigo mío y, curiosamente, tenía su mismo nombre. Gozalo, presentador del evento, hizo alguna broma al respecto. Algo así como que no había ningún Juan Manuel bueno. Cuando coincido con algún paisano famoso siempre me acerco a saludarlo, pero con Juan Manuel no tuve esa suerte, viajó a Madrid sin quedarse a la cena. Además de un buen profesional me pareció, en ese sencillo acto, una persona con gran sentido del humor y muy cercano al público, un hombre tremendamente popular en el más amplio sentido de la palabra. Descansa en paz, paisanuco, y donde quiera que estés sigue demostrando la sencillez y el entusiasmo que nos descubriste en tus sólidas informaciones.
Y, escribiendo sobre los buenos profesionales, me ha venido a la cabeza un gran artículo de la escritora barcelonesa y compañera en la Asociación Ocre y Oro, Julia Herrera de Salas. Julia es colaboradora, desde hace unos días, de “Diario Crítico”, dirigido por el periodista, también santanderino, Fernando Jáuregui . Su artículo se titula “Lo que Natura non da, Salamanca non presta “. Comienza así: “Si el talento no fluye como vocación real, es inútil estudiar aunque lo haga usted en Salamanca”. Me ha parecido una columna muy bien escrita y que te hace pensar (“de pensar”, que diría con mucha gracia, un amigo), reflexionar sobre algunos actos del ser humano. Después de leerlo, he recordado a Gozalo y a todos los profesionales, vengan del gremio que vengan, que hacen su trabajo por vocación. No me cabe duda que algunas profesiones no pueden (o no debieran) realizarse sin esa vocación, sobre todo cuando se trata directamente con personas. Muchas veces, cuando acudimos a una consulta profesional, a una ventanilla de alguna institución o, simplemente, a comprar el pan o el periódico, nos encontramos frente a nosotros a funcionarios o trabajadores amargados y también, en algunas ocasiones, a personas que nos reciben con una sonrisa y nos prestan una atención personalizada y agradable. No todos somos iguales y por eso, en la sociedad que nos ha tocado vivir, no todo el mundo ha encontrado en el trabajo lo que buscaba. En algunas ocasiones la plaza profesional es cubierta por desaprensivos que no tienen el talento necesario ni la vocación adecuada; en otras, no se ha tenido la suerte de conseguir el trabajo por el que siempre se ha luchado. Lo que si es cierto es que dependiendo de la clase social de la que se provenga, las cosas en el mundo laboral serán más o menos dificultosas. Desgraciadamente no tenemos las mismas posibilidades.
Julia, con mucha entrega y gran talento, nos obsequia con un bello y certero texto, el primero de muchos otros que están por llegar y deseoso que sigan a la misma altura, como mínimo, del titulado “ Lo que Natura non da, Salamanca non presta “.
Juan Manuel y Julia, buenos ejemplos a seguir en lo profesional y en lo personal. Gracias por el tiempo dedicado y, supongo, muy bien empleado.
JULIO 2009 EN BARCELONARealmente es bonito encontrar en los silencios personales, afectos cariño y respeto.
... Gracias... Luis
NOTICIAS CON J

No esperaba la triste noticia del fallecimiento del periodista deportivo Juan Manuel Gozalo. Ni siquiera sabía que padecía una enfermedad irreversible. Gozalo, paisano y concejal del municipio cántabro de Camargo, dirigió, hasta su jubilación anticipada, los informativos deportivos de Radio Nacional, caracterizándose por sus buenas formas, tan poco usuales en ese ámbito de los servicios informativos del deporte, y el entusiasmo vocacional de estar haciendo un trabajo qué, se notaba, le apasionaba. Coincidí, hace algunos años, con Juan Manuel en una Gala Provincial del Deporte en Soria. Uno de los deportistas galardonados era amigo mío y, curiosamente, tenía su mismo nombre. Gozalo, presentador del evento, hizo alguna broma al respecto. Algo así como que no había ningún Juan Manuel bueno. Cuando coincido con algún paisano famoso siempre me acerco a saludarlo, pero con Juan Manuel no tuve esa suerte, viajó a Madrid sin quedarse a la cena. Además de un buen profesional me pareció, en ese sencillo acto, una persona con gran sentido del humor y muy cercano al público, un hombre tremendamente popular en el más amplio sentido de la palabra. Descansa en paz, paisanuco, y donde quiera que estés sigue demostrando la sencillez y el entusiasmo que nos descubriste en tus sólidas informaciones.
Y, escribiendo sobre los buenos profesionales, me ha venido a la cabeza un gran artículo de la escritora barcelonesa y compañera en la Asociación Ocre y Oro, Julia Herrera de Salas. Julia es colaboradora, desde hace unos días, de “Diario Crítico”, dirigido por el periodista, también santanderino, Fernando Jáuregui . Su artículo se titula “Lo que Natura non da, Salamanca non presta “. Comienza así: “Si el talento no fluye como vocación real, es inútil estudiar aunque lo haga usted en Salamanca”. Me ha parecido una columna muy bien escrita y que te hace pensar (“de pensar”, que diría con mucha gracia, un amigo), reflexionar sobre algunos actos del ser humano. Después de leerlo, he recordado a Gozalo y a todos los profesionales, vengan del gremio que vengan, que hacen su trabajo por vocación. No me cabe duda que algunas profesiones no pueden (o no debieran) realizarse sin esa vocación, sobre todo cuando se trata directamente con personas. Muchas veces, cuando acudimos a una consulta profesional, a una ventanilla de alguna institución o, simplemente, a comprar el pan o el periódico, nos encontramos frente a nosotros a funcionarios o trabajadores amargados y también, en algunas ocasiones, a personas que nos reciben con una sonrisa y nos prestan una atención personalizada y agradable. No todos somos iguales y por eso, en la sociedad que nos ha tocado vivir, no todo el mundo ha encontrado en el trabajo lo que buscaba. En algunas ocasiones la plaza profesional es cubierta por desaprensivos que no tienen el talento necesario ni la vocación adecuada; en otras, no se ha tenido la suerte de conseguir el trabajo por el que siempre se ha luchado. Lo que si es cierto es que dependiendo de la clase social de la que se provenga, las cosas en el mundo laboral serán más o menos dificultosas. Desgraciadamente no tenemos las mismas posibilidades.
Julia, con mucha entrega y gran talento, nos obsequia con un bello y certero texto, el primero de muchos otros que están por llegar y deseoso que sigan a la misma altura, como mínimo, del titulado “ Lo que Natura non da, Salamanca non presta “.
Juan Manuel y Julia, buenos ejemplos a seguir en lo profesional y en lo personal. Gracias por el tiempo dedicado y, supongo, muy bien empleado.

Desde hace unos meses, tengo el placer de interactuar en el programa de radio ALHAMBRA, grabado de manera casera, con lo puesto. Se trata de un espacio multicultural realizado desde la más estricta ironía, intentando despertar en los oyentes (algunos incluso repiten, los pobres) jovialidad, optimismo y alegría vital. Sabemos que todo eso es difícil, pero nos esforzamos en seducirlos de una manera amena y desenfadada. Los programas, cuentan con la inestimable y rigurosa presencia de la infatigable Julia Herrera de Salas, alma mater de la idea. Una mujer que nunca tira la toalla, trabajando día y noche (con perdón) para que tertulias y entrevistas (imperdibles) tengan la frescura que aporta su vitalidad y profesionalidad. Es para mí un orgullo y un aprendizaje constante trabajar a su lado. Gracias por todo, Julia.
Durante un par de jornadas, por motivos laborales, he tenido la oportunidad de asistir como invitado (acompañando a dos grupos de discapacitados psíquicos) al Museo Thyssen - Bornemisza. Desde esta casa es mi deber felicitar a todos los que han hecho posible esas visitas que acercan el mejor arte a grupos de personas que de otro modo no podrían hacerlo. Agradecimiento especial a los trabajadores del Museo por el inmejorable trato humano recibido y a nuestra guía preferida, Teresa Núñez, que se armó de paciencia para aplicar las mejores y modélicas fórmulas en la enseñanza del arte.
JULIO 2009 EN BARCELONA


Carretear Barcelona acompañado de dos bellas mujeres de la talla humana de Julia Herrera y de su hija Eli no ocurre todos los días. Hasta el insoportable calor húmedo se soporta de buena gana. No es para menos. Las horas pasan sin darte cuenta y las conversaciones van enlazándose de manera natural. La belleza del Barrio Gótico se acrecienta y disfrutas del paseo preocupándote tan sólo de respirar, oler, hablar, andar. Se entremezclan, de manera ejemplar, el castellano y el catalán. Algunas risas, fotos, proyectos, recuerdos, aderezan la mañana. Tomamos un café en una terraza de un patio cargado de historia y me dejo colocar un turbante al puro estilo moruno. Más risas, más fotos. Ineludiblemente, el tiempo va pasando (no así el calor). Eli nos lleva al, recientemente reformado, Mercado de Santa Catarina, cerca de la Catedral. Antes, una “presunta” periodista del Periódico de Cataluña, aborda a Julia Herrera. Hacen un reportaje sobre el abanico. En una de las semanas más calurosas de los últimos cinco años (siempre me toca), el abanico resucita en manos de los turistas y de los residentes. Julia acepta el reto de dejarse entrevistar y posar, con el abanico que lleva entre manos, para una foto que documentará el artículo (que aparece, ocupando una página, al día siguiente). Y, aprovecha, claro, para venderse a ella misma. Creativa cultural, escritora, presidenta de la asociación artística “Ocre & Oro”. Se queda un buen rato con la “presunta” periodista que al día siguiente, obviamente, abandona su “presuntez”. El reportero gráfico, sofocado, soporta estoicamente la que está cayendo a las dos de la tarde. Entramos al restaurante “Cuines de Santa Catarina” y está prácticamente lleno su amplio e informal comedor. Eli habla con la responsable y, enseguida, compartimos una de esas mesas grandes, del tipo a las de los mesones, con una familia estadounidense. Bebemos vino (no tanto como pretende el camarero). Compartimos nuestros platos y, en los postres, Eli adopta, repentinamente, el papel de sensata brujita. Nos ponemos serios por momentos. Caminamos hasta el Port Olimpic por calles en obras. Llegamos con dificultad y tomamos una copa con unos amigos. Finalmente llega la despedida y las dos mujeres desaparecen en las largas calles que conducen a su casa. Es por la tarde y ha remitido un poco el calor veraniego. Me introduzco en una furgoneta y todo cambia repentinamente. Los bellos momentos, junto a ellas, quedan grabados en mi disco duro. Intento descubrirlas por alguna calle pero, físicamente, ya no están. Gracias por compartir un ratito de vuestro tiempo conmigo.
FEBRERO 2009 EN SORIA


Vi por vez primera a Julia un día caluroso de estío, cerca del mar, junto al más antiguo asentamiento romano en la Península Ibérica. Ambos compartíamos espacio interior. Yo me encontraba en la parte más baja de la sala y ella, con porte jactancioso y algo petulante, se exhibía en la parte media. Más tarde entendí a la perfección su actuación.
Comparto con ella muchas cosas. Ambos somos “aire de venus”, tenemos gran sentido del humor, nos emocionamos con facilidad, somos positivos, creativos y una de nuestras misiones es el servicio a los demás desde distintos ámbitos sociales.
Julia es una gran comunicadora. Se ha hecho a sí misma y eso se percibe enseguida. Es fuerte. Sabe diferenciar situaciones. Estudia en profundidad a las personas y realiza, de manera rápida y contundente, un perfil fiable. Suele apostar a caballo vencedor y es directa y emotiva.
Me ha regalado, durante seis días, algo de su tiempo y he podido disfrutar de su frescura, de sus ideas, de su poesía, de su sonrisa y... se lo agradezco en el alma. Me ha servido para certificar que hay que vivir la vida con entusiasmo, con felicidad y con el ánimo fiel a nuestras ilusiones y convicciones. Seguiré siendo una persona triste -ella conoce mi secreto- pero con una vitalidad a prueba de bomba.
Lo que más me gusta es su mirada y a veces, su voz.
Te deseo lo mejor. Gracias, Alma.